“Si me quedo masticando la rabia, el miedo, la tristeza, no encuentro mi felicidad”

MERCEDES ARAOZ. Fue la primera mujer en llegar a ser Ministra de Economía en la historia peruana. Hasta hace poco era la vicepresidenta del Perú, pero el Congreso terminó aceptando su renuncia después de que el presidente Martin Vizcarra disolviera el parlamento. Hoy trata de rehacer su vida. El confinamiento lo ha pasado sola.


¿Qué has aprendido ahora que no puedes salir de tu casa con absoluta libertad?

A seguir amando la libertad y reconocer que no se necesita de mucha movilidad para expresarse. La libertad es intrínseca a la condición humana, te hace creativo aún en condiciones de confinamiento. Y me conmueve pensar en las personas que están en confinamiento cuando ni siquiera se ha probado su culpabilidad y no han sido sentenciadas y están viviendo en condiciones infrahumanas en muchos casos. Esperemos que las autoridades del Ministerio Público y del Poder Judicial encuentren una salida a este drama acentuado por la pandemia.




¿A quién has extrañado demasiado en estos días de confinamiento?

A mi hija, que no vive conmigo hace ya dos años, pero que justo iba a venir a visitarme. Es cierto que hablamos con frecuencia, pero extraño sus abrazos y sus besos, la extraño demasiado. También recuerdo mucho a mis padres ausentes, siento su presencia en mi corazón.


¿A qué le temes hoy?

A muchas cosas, pero en particular a que el Perú caiga en la trampa del populismo, nuestro país tiene hoy recursos para solventar esta crisis gracias a su disciplina macroeconómica, todavía había mucho por hacer en reformas por hacer, mejoras profundas de gestión para atender mejor a la población, pero si se hacen políticas populistas sea desde el Ejecutivo o el Legislativo, solo para ganar el aplauso hoy, el Perú retrocederá todo lo que logramos hasta hoy y será difícil recuperarnos.


¿Qué cosa que te parecía importante hoy te parece insignificante?

El servicio público lo puedes hacer desde cualquier lugar sin tener ningún puesto en particular. El puesto ayuda, sin duda, pero lo importante es servir con eficiencia, eficacia, prontitud y por supuesto con una gran dosis de amor al prójimo.


¿Si no pudieras volver a la política con cuál de tus cargos te quedas satisfecha para siempre?

Todos mis cargos públicos me dieron satisfacciones y también frustraciones, quizás el ministerio donde sentí que aporte más fue el de Comercio Exterior y Turismo, quizás porque estuve más tiempo en él y logramos grandes éxitos para el Perú que han impactado en su desarrollo hasta hoy.

¿A quién has perdonado en este encierro?

¿Quién soy yo para perdonar a otro?, eso significaría que me siento por encima del otro y que mi mirada es la única valedera. Hay una forma de ver las cosas diferente, ser compasiva con los otros y conmigo misma, me permite hacer un mundo mejor. Si quieres que nombre a alguien te diré que me apena ver tantos “haters”, odiadores, que pululan las redes destruyendo a personas que no conocen; pienso que les deben haber hecho mucho daño en su vida para vivir odiando a quien se le cruce, ojalá conozcan el amor.


¿Qué te ha enseñado tu hija en la cuarentena?

Muchas cosas bellas, me encanta su modo de ver el mundo, su abogacía por los derechos ciudadanos, su respeto a las reglas y su creatividad. Me encanta verla desarrollándose en su vida profesional, verla en Instagram entrevistando a artistas, es un espacio nuevo para mí.


¿Cómo te alientas cada mañana?

Meditando y conectando con la espiritualidad. Sea cual sea tu religión o tu fe, incluso si eres agnóstico, en la espiritualidad está el camino, al menos para mí.


¿Qué plan que tenías para este año has cancelado con absoluta tristeza?

No tenía planes claros, estaba en la búsqueda de oportunidades nuevas, por el momento están detenidas. Quizás un viaje para visitar a mi hija.


¿En donde está tu felicidad?

La felicidad está en mí, si me quedo masticando la rabia, el miedo, la tristeza, no encuentro mi felicidad. Si pongo una sonrisa en mi cara y me pongo a tejer macramé (ahora he vuelto a tejer), o tengo un zoom con mi familia o con mis amigos, soy absolutamente feliz. Mirar la inmensidad del mar me hace feliz, la felicidad está en las cosas sencillas.


¿Qué lugar de Lima es el que más extrañas?

Quizás el parque que está cerca a mi casa, el sonido de los pajaritos en la mañana es un concierto incomparable. Ahora estoy cerca al mar, el sonido de las olas es un ensueño.


¿Si tu restaurante preferido hoy estuviera abierto qué plato pedirías sí o sí?

Anticuchos, todo lo demás lo hago en casa, hasta pollo a la brasa. Uno encuentra excelente recetas en Internet.


¿Qué parte de tu personalidad que no conocías has descubierto durante el confinamiento?

Mi paz interior. Estoy tranquila, me gusta el silencio, no requiero muchas cosas, quizás algunos libros, algo de música y estoy en paz. Mi vehemencia está acallada.


¿Cuál ha sido tu sueño recurrente?

No recuerdo mis sueños, aunque sí he tenido pesadillas debo reconocer, creo que es el miedo a la completa incertidumbre que refleja el inconsciente.


¿Qué música te ha acompañado durante el encierro?

Escucho musica variada según el estado de animo, la comida, etc. He escuchado rock, salsa, criolla, de todo.


¿Qué te ha sacado de quicio?

Es difícil guardar una disciplina para escribir, eso me cuesta y claro me enojo conmigo misma por no cumplir mis metas.


Descríbeme en una frase tu encierro.

Serenidad frente a un inconmensurable mar.


Cuéntame una anécdota insólita de tu cuarentena.

Me llamaron de la Sunat para que vaya a cobrar un cheque a Lima de una devolución de impuestos que tenían desde enero que hacerme, no quisieron hacerme un depósito a una cuenta, y aunque fueron muy amables y guardaron todas las reglas de distanciamiento social, El Estado debería ser el primero en evitar esos desplazamientos. Así que fui a Lima a la Sunat y luego al Banco de la Nación para hacerlo efectivo, porque el cheque tenía vencimiento y si no lo cobraba lo perdía…


¿Qué ha cambiado en ti?

Mi fortaleza interior, me he hecho un poco más resistente y flexible frente a cosas que podemos llamar actos de Dios. Para algo será.


¿Qué piensas cuando te vas a dormir?

Gracias porque tengo amor y vida.


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